Llegué cargando mucho, repitiendo patrones y sin poder verme con el valor que tenía. Sofi veía en mí cosas que yo no podía creer de mí misma. Hoy, casi dos años después, cambió cómo pienso, cómo me relaciono conmigo, cómo enfrento lo difícil y cómo me sostengo. Logré dejar un trabajo que me agotaba y gracias a todo lo que aprendí, manifesté el nuevo trabajo que tengo donde me siento increíble. Hay un antes y un después en mi vida desde que empecé este camino. Y para mí, eso vale muchísimo.
Desde que conocí a Sofía, mi vida ha estado marcada por la expansión. Cada espacio compartido con ella ha significado crecimiento y apertura. Su fuerza y autenticidad nos enseñan a confiar en nosotros mismos y a compartir nuestros dones con amor. Gracias a este camino me acerqué profundamente a las medicinas ancestrales, abrí mi propia empresa y tengo herramientas que han enriquecido enormemente mi proceso. Sofi nos inspira a recordar quiénes somos. Su presencia ha sido una bendición.
La Ruta al Alma y Sofía han sido un hogar. Mirar hacia adentro cambió todo: me reconcilié conmigo misma, rompí creencias de carencia que no sabía que tenía, y transformé mi relación con el dinero y el trabajo. Hoy vivo desde el propósito, no desde el sacrificio. Mis vínculos son más reales, mi mente más tranquila, y mi sensibilidad ya no me domina. Cuando te transformas por dentro, tu realidad exterior también cambia.